SOLILOQUIO DESDE LAS ENTRAÑAS      Octavi Franch

Oscuridad. ¿Pero se puede saber quién ha apagado la luz? ¿Qué dices? ¡Pero si tú no sabes, todavía, qué es la luz, mequetrefe! Tú vives aquí dentro, donde siempre está oscuro. ¿Por qué? No lo sé. Solo puedo decirte que cada vez falta menos para que aparezca la luz y se quede, definitivamente, con nosotros. Para siempre. Es un presentimiento, de los míos. ¿Te imaginas, por un momento, que tenga poderes sobrenaturales? Quién sabe, ¿verdad? Oye, te has dado cuenta de que desde hace un tiempo, una vez al mes más o menos, se vislumbra una especie de claridad, ¿como artificial? ¿No? Eres y toda la vida serás un enclenque. ¡No te enteras de nada! ¡Eh, a mí no me llores, guapo! Que yo ya estoy harto de cuidarte. Tengo que protegerte, mirar por tu futuro, darte la mitad de mi comida… Estoy súper harto, de verdad te lo digo, ¡pedazo de aborto!

¡Mira! ¡Escucha! ¿Qué? ¿No has oído nada? ¡Ahora! Estás sordo, lo que yo te diga. ¡La madre que te parió! ¡Mierda! ¿Has visto lo que has conseguido?: que reniegue de lo que más amo. Malnacido. Esto es lo que eres: un malnacido y un desagradecido. ¡Bastardo, más que bastardo! Y venga a llorar… ¡Que a mí no me llores, te digo! A ver si me demuestras, de una rejodida vez, que eres mi hermanito y no mi hermanita. Mi hermano pequeño, qué cruz. Siempre cuidándote. A ver si te buscas novia, ¡chato! Bueno, quiero decir a ver si encuentras, porque tú ni para ligar tienes gracia, ¡tete pánfilo! Llora, llora… Que no te hace ningún daño y además purifica el espíritu. ¡Y venga lágrimas! ¡Que me inundas la litera! ¡Oh, qué grifo! ¿Es que no piensas hablar? Venga y vuelve… Nene, de verdad te lo digo: eres la alegría de la familia.

Ahora, ¡otra vez! No puedes decir que no lo has oído… ¿No? ¡Córcholis de sordera! Solo te pido un segundo de atención y, luego, podrás seguir llorando todo lo que quieras. ¿De acuerdo? Gracias… Así me gusta. Cuenta hasta cinco. Ahora. ¿Qué? ¿Verdad que lo has oído? ¿Lo ves como no eran imaginaciones mías? Ahora mira cómo se va repitiendo. ¿Qué, no te lo creías, eh? Claro, eso te pasa por no escuchar a los mayores. Yo, si fuese tú, me lo haría mirar, de verdad te lo digo. Eres un caso clínico. Tú llora, llora… Si piensas que así solucionarás algo, ¡lo llevas claro, chatín! Eh, a mí no me insultes, ¡que cobrarás, eh! ¿Qué? ¿Se lo dirás a mamá? Ya se lo puedes decir, ya, por mí… Tú díselo que yo le contaré todo lo que has hecho aquí dentro. ¡Y has hecho unas cuantas, rey! De todos los colores. ¿Que no? ¿Que es mentira? ¡Oh, lo que hay que aguantar en esta casa! Cuando salgamos, se lo contaré todo a mamá, te lo prometo. Palabra de guerrero del espacio en su cuarta transformación. ¡Te lo juro por el Club Súper 3! Si Son Gocu te estuviera viendo, ¡¡vergüenza le darías!!

¿Has oído eso? Ahora sí, ¿verdad? Cada vez tarda menos en repetirse. ¿Ves? Ya te lo decía yo, ya… Ahora. Otra vez. Mira, mira, ¡pero mira delante! ¿Ves la brecha? Sí, la grieta que cuando se abre nos llega aquel olorcillo tan bueno, que nos hace salivar. ¿Te acuerdas? Sí, hombre: que cuando se abre del todo entra algo largo y grueso, que es, no sé, como un trozo de cordón de este que no nos deja mover con libertad arriba y abajo, sí, que es como una tripa con la cabeza roja, pero sin sangre, que entra y sale, y, al cabo de un rato, nos empapa con un agua blanquecina, unas veces más espesa que otras, que es salada y agria. ¿Ahora sí que sabes de qué te hablo? ¡Ya era hora, hijo! Y las otras veces, solo vemos un trozo de carne como un músculo, blando, lleno de saliva, retorcido por todas partes y a una velocidad de vértigo. Que cuando lo ves, empiezas a gritar ¡Papá, papá! Y entonces yo siempre te digo ¿Pero tú sabes quién es? A la mejor es solo un amigo, o una amiga, o el tío. ¡Yo qué sé! A mí no me calientes la cabeza, ¡pesado!

¡Mira! ¿Lo has visto? Cómo se abre, ¿eh? Qué pasada… Es precioso. ¡Qué luz! ¡Por fin! Ya nos ha llegado la hora, hermanito. Pero, ¿por qué tienes tanto miedo? Ven conmigo, acércate. Yo te protegeré. Ven, mira la luz. Huy, ¿pero qué es esto? ¿De dónde ha salido toda esta agua? Puaj, qué asco. Mira, ¡si flotamos! ¡Qué aguacero, chaval! Y todo esto que flota, ¿qué será? ¡Mira, mira! ¡La caca que hemos hecho esta mañana! Todo mezclado, ¡venga va! Niño, no sé a dónde vamos, pero vamos a salir bien adornados, te lo prometo. Dame la mano, hermanito. Venga, hombre, sé valiente. ¿No confías en mí? Ya verás, ya… ¡Por fin le veré la cara! Es muy bonita, ¿sabes? Se parece a mí. ¿Quieres que te confiese algo?: tengo unas ganas tremendas de morderle los pechos…

¿Qué dices? ¿Qué soy un qué? ¿Un pervertido? ¡Y tú qué, todo el día con el pulgar metido en la boca! ¡¡Afeminado, más que afeminado!!

FIN